Ayahuasca: Desterrando mitos (y tomando precauciones) acerca de una poderosa herramienta de curación y desarrollo personal

Sin dejar de lado a la ciencia (aunque ésta tampoco sea dueña de la verdad), se trata de reivindicar el valor de esta medicina ancestral y entender mejor su cultura para saber de qué forma puede convertirse en una experiencia sanadora

Sesión de ayahuasca. Sonidos de “shacapas”. Cantos ceremoniales, humo de tabaco “mapacho”, visiones en medio de la noche emergiendo desde el interior de nuestra mente. Náuseas. Una percepción distinta de sí mismo y del entorno que cobra vida en una nueva dimensión. Confrontación, caos y resistencia. Luego también quizá, armonía y quietud.

A pesar de que éstas son palabras que intentan describir una experiencia, no podrían definirla en absoluto por su tremenda complejidad. Y porque el mundo interior de cada persona, es justamente eso: todo un mundo.

Lo que es claro, es que a partir de su impacto en la vida de muchas de las personas que la han experimentado, no pocos son los que ofrecen y prometen “experiencias transformadoras” o “maravillosas curaciones” a quienes se aventuren a probarla de la mano de los cada vez más numerosos “maestros” sin mayor credencial que algunos “ikaros” (cantos amazónicos que acompañan estas experiencias) aprendidos, un discurso sacado de google y una vestimenta descontextualizada que cada vez se parece menos a la que usaron y utilizan los verdaderos amazónicos que guardan una tradición de enorme valor.

Y es que precisamente el valor que lleva en sí la cultura alrededor de esta bebida y su uso, ha provocado un movimiento que sigue creciendo a nivel mundial, pero que también trae consigo mercantilismo, discursos vacíos, una espiritualidad improvisada y, en general, confusiones y mitos acerca del uso y los efectos de esta planta.

Mucha información circula en medios convencionales.

En los medios peruanos suele aparecer cuando hay accidentes  – que generalmente ocurren por su uso inadecuado – o, lo que es peor, se le presenta como un circo, un show de misterio cargado de superstición y sin la mínima seriedad que amerita una práctica considerada ya como patrimonio cultural de la nación.

En internet y redes sociales, es inmensa la cantidad y variedad de información acerca de esta liana amazónica.

En general, la mayoría proviene de numerosos portales que ofertan de distintas maneras su consumo y uso, e incluso su venta directa, o más bien, de un producto preparado supuestamente en base a los tallos de la misma.

Muchos comentarios positivos, mucho “hispterismo psicodélico”- como dice un experto estudioso del tema– y algún contenido explicativo acerca de su procedencia y uso tradicional, y sus beneficios en la salud física y mental.

Buscando verdades en un mundo de ilusiones

Pero no todo es ilusión. También están, por una parte, quienes heredaron el uso de este milenario procedimiento como parte de su cultura, formándose con rigor a través de un exigente proceso, muchos de ellos son personajes anónimos y humildes.

Así como también quienes  – por otra parte – han hecho y hacen un legítimo esfuerzo por integran o crear un diálogo entre la ciencia médica, la psicoterapia moderna y los conocimientos asociados al uso de esta planta.

Y lo hacen, a pesar de que algunas veces incluso, sus procedimientos implican pasos alejados de lo tradicionalmente entendido como científico o convencional. Los mejores guías podrían quizás incluso, no estar tan interesados en atender demasiada gente, o no sean tan elocuentes ni mediáticos. Puede que ni siquiera sean realmente indígenas ni que tengan un perfil en redes sociales, o menos una fanpage o una web.

¿Cómo entonces distinguir la “paja del trigo”? He ahí el reto.


Lo que dice la CIENCIA

¿Qué es ayahuasca? Es mucho más que una bebida hecha de plantas. Es toda una cultura detrás y alrededor de este procedimiento propio de la medicina tradicional amazónica. Pero, si queremos empezar por alguna parte, empecemos por ahí…

La ayahuasca (banisteriopsis caapi) es justamente una planta. Una liana, o enredadera, que crece en estado natural en los bosques de la selva. De ésta, los pueblos amazónicos preparan una bebida que, combina dos especies: la mencionada ayahuasca y el arbusto chacruna (psicotria viridis).

Ésta preparación se bebe en dosis pequeñas, dentro de un contexto ritual, pues proviene – como lo hemos mencionado – de una antigua cultura en la que, la salud y el equilibrio se encontraban en experiencias más allá de lo físico, involucrando lo psíquico, lo mítico y espiritual.

Pero ésta es sólo una parte de un mundo muy complejo en el que no sólo existe la ayahuasca, sino muchas más otras plantas, tratamientos, y creencias que conviene reconocer para intentar comprender su enorme complejidad.

En una definición recientemente difundida por estudiosos del tema (entre otros expertos, Jordi Riba, Doctor en Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona e  integrante del Grupo de Investigación de Neuropsicofarmacología Experimental de Hospital Sant Pau, Barcelona; Dr. Dennis Jon McKenna, Doctor en Botánica de la Universidad de Minnesota, Dra Evelyn Borges Doering-Silveira de la Universidad Federal de São Paulo, en Brasil) se dice lo siguiente:

La ayahuasca es el líquido resultante de la decocción lenta de la liana Banisteriopsis caapi, que contiene harmina, harmalina y tetrahidroharmina, y de las hojas del arbusto Psychotria viridis, que contienen DMT o dimetiltriptmina (Schultes & Hofmann, 1992). La ayahuasca es considerada una bebida sagrada por una cantidad incontable de grupos indígenas amazónicos y una medicina por curanderos mestizos de buena parte de Sudamérica. El uso tradicional y moderno de la ayahuasca se extiende desde Panamá a Bolivia, incluyendo Perú, Ecuador, Colombia y Brasil, países en los que su uso medicinal está intensamente presente en los núcleos urbanos (Luna, 1986, 2011). La ayahuasca actualmente se utiliza como medicina en ceremonias oficiadas por indígenas, mestizos y profesionales diversos que han aprendido a utilizarla en los lugares de origen tradicionales (Labate et al., 2009; Labate & Jungaberle, 2011; Luna, 2011; Labate & Bouso, 2013). Las propiedades terapéuticas de la ayahuasca se deben a su acción sobre el cerebro: activa las áreas cerebrales relacionadas con la memoria episódica y con la toma de conciencia de emociones y sensaciones internas (Riba et al., 2006; de Araujo et al., 2011).

Imagen: Arte visionario de David Esquibel Amaringo. www.davidamaringo.com

Estudios

El texto a continuación cita textualmente lo que las personas de ciencia han ido sustentando a lo largo de estos últimos años. Para quienes son personas de ciencia y buscan en este artículo información más allá de opiniones y apreciaciones, lo reproducimos textualmente.

Y….

Para los que no taanto, al final igual hacemos un pequeño resumen de lo que exponen 😉

La ayahuasca, administrada tanto en un contexto de laboratorio, como ingerida en un contexto tradicional ritual, produce, evaluada con cuestionarios para medir efectos subjetivos, modificaciones transitorias de la emoción, del contenido del pensamiento, de la percepción y de las sensaciones somáticas internas, manteniendo aceptablemente la capacidad del individuo para interaccionar con su entorno (Grob et al., 1996; Riba et al., 2001, 2003; dos Santos et al., 2011, 2012) hasta el punto incluso de poder realizar pruebas complejas de rendimiento cognitivo (Bouso et al., 2013).

La curva de efectos psicológicos que produce la ayahuasca se corresponde con la curva de presencia de la DMT en plasma, desapareciendo del organismo a las 8 horas (Riba et al., 2003). Se han publicado dos estudios en los que se han utilizado técnicas de neuroimagen para determinar las áreas cerebrales que activa la ingesta de ayahuasca. En ambos estudios se ha visto que la ayahuasca activa áreas implicadas en la toma de conciencia de los procesos interoceptivos y emocionales, así como en la activación emocional. También se registró mayor flujo cerebral en estructuras relacionadas con la toma de decisiones y las emociones.

La amígdala izquierda, una estructura implicada en el procesamiento de los estímulos potencialmente amenazantes y la circunvolución parahipocámpica, una estructura íntimamente asociada al hipocampo e implicada en el procesamiento de la memoria, también mostraron mayor perfusión sanguínea respecto al placebo. En el segundo estudio de neuroimagen (de Araujo et al., 2011), realizado con Resonancia Magnética Funcional (RMf), además se encontró activación en las áreas visuales primarias, siendo su magnitud en la condición de recuerdo de una fotografía estando los sujetos bajo los efectos de la ayahuasca comparable a los niveles de activación registrados tras la presentación de la imagen natural con los ojos abiertos en condiciones basales. Según los autores, este efecto hace que los cerebros de los voluntarios interpreten la experiencia con ayahuasca como si fuera “real”, no en el sentido de una experiencia alucinatoria, sino en el de dotación de sentido vivencial a la experiencia.

Estos fenómenos cerebrales y cognitivos son los que pueden explicar que la ayahuasca sea considerada una herramienta etnobotánica con potencial psicoterapéutico (Labate & Cavnar, 2013). De hecho, un estudio encontró que, bajo los efectos, la ayahuasca reducía las puntuaciones de pánico y desesperanza en usuarios rituales (Santos et al., 2007). Otro estudio ha encontrado efectos antidepresivos de la ayahuasca en pacientes con depresión mayor (Osório et al., 2011).

En un lenguaje más «cotidiano», la ciencia y sus métodos reconocen y «redescubren» que:

  1. La ayahuasca, efectivamente modifica el estado de consciencia del individuo que, sin embargo, no pierde a capacidad de la persona para interactuar con su entorno, ni para tomar decisiones o perder la voluntad
  2. Trabaja mucho a nivel de consciencia, toma de decisiones y el mundo emocional
  3. Su acción puede relacionarse a la memoria y a nuestros temores más antiguos, profundos y esenciales, que definen lo que somos como personas el día de hoy
  4. La experiencia es absolutamente vivencial y real, la modificación de la percepción es notoria
  5. Tiene potencial psicoterapéutico, especialmente en lo relacionado al tratamiento de la depresión

No quedan dudas, pues, de su enorme potencial curativo y sanador. Y más aún, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad cada vez más enferma, y con mayores necesidades en ese sentido (la depresión en el mundo aumentó un alarmante 20% en la última década, según la OMS)

Lo clave es, procurar un acercamiento serio y seguro a estas medicinas, para no terminar siendo parte de un circo que promueve su uso irresponsable. ¿Quién define lo que es seguro o no?¿Qué aspectos debemos observar para tomar parte en estas experiencias?

  • En principio, poner cuidado con todo aquello que tenga elevada carga de expectativa con respecto a la misma. Si alguien ofrece cambiar tu vida a través de una experiencia de ayahuasca, alerta. Si bien hay personas que a partir de una experiencia han tomado decisiones que han implicado cambios importantes en su vida, no es posible creer que en una noche cambiaremos nuestra vida entera. Seamos claros: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida. Si una experiencia es parte de un proceso más amplio, tiene mayor potencial de lograr mejoras. La psicoterapia también puede ser una variable que ayude mucho en esta ecuación.

 

  • Los falsos gurús. Es otro inevitable resultado de la demanda que ha generado la ayahuasca. El detectar actitudes de ego inflado, soberbia y presuntas capacidades de curación en manos de líderes y personajes que pretenden detentar capacidades sanadoras desde sí para otros de la mano de la ayahuasca es un signo indudable de que algo no anda bien. Si bien es importante conservar las tradiciones, lo que está claro es que el principal actor del cambio es cada ser individual, sus actitudes y decisiones para romper barreras, enfrentar miedos y confluir con la sanación.

 

  • Quienes prometen convertirte en chamán. En un camino de búsqueda espiritual y personal, es posible que haya personas que creen sentir el llamado a aprender más acerca de este camino, y tampoco faltan quienes lo ofrecen en una versión bastante más “resumida” de lo que requieren las milenarias tradiciones iniciáticas. El dinero aquí es, como en muchas de las instancias anteriormente descritas, un poderoso motivo que descalifica lo espiritual de una experiencia tan valiosa.

El componente de la apertura emocional, desapegos y la fe son importantes para quienes deciden conocer mejor a esta planta y lo que tiene para descubrirnos.

Dejarse llevar por la experiencia, es una parte importante de la misma, pero esto debería darse si es que primero estamos seguros de estar en manos de personas u organizaciones con capacidades y experiencias adecuadas.

Nadie pretende ser dueño de la verdad, sin embargo es preciso poder reconocer a quien sabe realmente lo que está haciendo, y estas medicinas, que trabajan a un nivel profundo en nuestra psique y consciencia, bien merecen ser compartidas con personas con experiencia y capacidad adecuadas.

Tampoco olvidemos la razón de existir de nuestro discernimiento y capacidad de análisis, para anticiparnos a situaciones de peligro y prever las consecuencias de nuestras decisiones. Bien vale la pena ser suficientemente precavido. De ello depende que nuestro contacto con estas antiguas tradiciones sea realmente trascendente.

 

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