El lado bonito de Lima se llama Nor Yauyos Cochas

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Huancaya y Vilca, en el corazón de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas.

Los colores de las lagunas y las aguas de los ríos que bajan de las cordilleras, que oscilan entre un verde esmeralda, turquesa y matices de azul casi inimaginables, son quizá el recuerdo más imborrable que los viajeros que pisan los territorios de Nor Yauyos Cochas se llevarán consigo por toda la vida.

Eso y muchas fotos, seguramente. Y la experiencia de respirar aire puro, frío, de altura, y de comer truchas frescas en todas sus imaginables variantes: frita, en cebiche, sudada, al horno quizá… con papa recién cocinada, con olor a tierra, humeante. Con ese ají de huacatay cosechado en la misma huerta de las casas de estos pueblos; casas que se convierten en restaurantes para atender a los visitantes.

Lo que describo parecería un típico poblado y paisaje de sierra, como muchos otros los hay, pero hay que decirlo: pocas veces se ven aguas tan azules y transparentes, conjuntos tan hermosos a la vista como los que ofrecen el río Cañete (en estas alturas) y sus cascadas, lagunas, valles y montañas verdes, un cielo azul con nubes blancas de distintas formas. Un recorrido por caminos que deparan sorpresas increíbles casi después de cada curva.

Las imágenes no hablan, pero lo dicen todo.

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Protegiendo paisajes y recursos

Antes, esta área protegida se llamaba Zona Reservada Alto Cañete – Cochas Pachacayo, y había sido declarada como tal en el año 1999. Actualmente, Nor Yauyos Cochas es el nombre de esta reserva ubicada entre la sierra de Lima y Junín. Bajo la denominación de Reserva Paisajística, existe como tal desde el año 2001, con la finalidad de conservar estos entornos por la belleza y diversidad que contienen. Actualmente, la gestión de su conservación está a cargo del SERNANP o Servicio de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, dependencia del Ministerio del Ambiente.

Pese a esto, la reserva no fue una iniciativa del gobierno, sino de una organización local llamada Sociedad Agrícola de Interés Social SAIS Túpac Amaru Ltda. Nº 41, creada como parte del proceso de la Reforma Agraria en los años 70.

 

DATOS:

  • 221 268,48 hectáreas
  • Altitud: 2500 – 5 750 msnm (cumbre del nevado Pariacaca)
  • Los pueblos y rutas en el corazón de la reserva están a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, por lo tanto hay que considerar el clima y altitud al realizar una visita
  • 2 cuencas: Río Cañete (Lima) y Río Cochas Pachacayo (Junín)
  • 2 provincias: Yauyos (región Lima) y Jauja (región Junín)
  • Lo que se puede ver: nevados, lagunas, cascadas, bosques de polylepis o queñua, puya Raymondi (zona de Cochas Pachacayo), poblados andinos tradicionales, truchas (pesca), ganado (ovino, vacuno y auquénidos) y algunas especies de animales silvestres (patos, halcones, picaflor, cóndor, zorro, venado, vizcacha, taruca)
  • 485 lagunas existen en el ámbito de la reserva.
  • Mención especial merecen los bosques de queñua (polylepis incana) que sobrepasan las 150 hectáreas dentro de esta zona reservada.
  • 108 variedades de aves, interesante potencial para quienes son aficionados al avistamiento de éstas.
  • Las “medicinas”: También abundan las plantas reconocidas por sus muchas propiedades para sanar. Entre las más conocidas Baccharis odorata (taya), Chuquiraga spinosa (huamanpinta), Baccharis genistelloides (carqueja), Lepechinia  meyenii (salvia), Urtica magellanica (ortiga) e incluso Trichocereus pachanoi (san pedro)
  • Alguna vez, el geógrafo D. López Mazzoti la describió como “el paisaje de mayor belleza escénica del Perú”

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Las rutas de Nor Yauyos Cochas

Conforme a la ruta elegida para visitar, depende mucho lo que vamos a encontrar y poder ver, ya que un viaje de fin de semana, sólo permitirá elegir una sola ruta y conocer algunos lugares.

  1. En la ruta de Laraos, se pueden apreciar muchos andenes y pinturas rupestres. En cuanto a los andenes, incluso la World Monuments Fund (WMF) viene realizando un trabajo importante en la rehabilitación tanto de andenerías como de canales de regadío prehispánicos. También se encuentra un taller textil que cuenta con una tradición ancestral en este arte, usando lanas de alpaca y oveja y tintes naturales. El web site oficial de SERNANP (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas) menciona la existencia de la caverna más profunda de América del Sur, ubicada a 4 mil metros sobre el nivel del mar con 630 metros de profundidad; y también de la cueva Qaqa Mach’ay, la más alta del mundo a 4930 metros sobre el nivel del mar con una profundidad de 125 metros.
  2. En la ruta de Tanta, se encuentran las lagunas de Piticocha, Mullucocha y Paucarcocha, así como el nevado Pariacaca. Hay importantes vestigios del Qhapaq Ñan (la famosa escalera de dos mil peldaños de piedra hacia el Pariacaca) o camino inca muy cerca de este sector.
  3. En la ruta de Cochas Pachacayo (región Junín) está Canchayllo, uno de los bosques de puyas raymondi más grandes y mejor conservados en el país.
  4. En esta reseña describimos la ruta de Huancaya y Vilca, que es la más visitada por ser la más conocida, de más fácil acceso y en la que encontramos movilidad con frecuencia – al menos – diaria.

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Una vuelta por Huancaya y Vilca

La carretera se convierte en un mirador sin fin, desde donde se pueden observar numerosas lagunas y cascadas en el río Cañete. De formas, profundidades, y colores diferentes. Espectacular e imperdible, y de lejos, la zona más visitada de esta área protegida.

Antes del pueblo de Huancaya está Vitis (3570 msnm) también tierra de tejedores y de la laguna de Piquecocha, quizá la primera parte del recorrido que antecede al sector más apreciado por los visitantes de la reserva.

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A continuación, y exactamente a 178 kilómetros de Cañete, estamos en Huancaya, a 3580 metros sobre el nivel del mar. Es el pueblo más visitado de esta zona y parada casi obligada de los turistas, por ser los y cercanos y atractivos escenarios naturales que hemos descrito.

Conociendo Huancaya

Dentro del mismo pueblo, cuya población apenas pasa los 1000 habitantes, dedicados en su mayoría a actividades productivas como la pequeña ganadería, agricultura y piscicultura, se aprecian escenas tradicionales y las típicas postales de nuestros andes. Uno puede sentir el piso de piedra sonar al andar por sus callecitas, y caminar un par de cuadras para llegar a culaquier lugar: a la carretera, al río,  y la plaza de armas.

Así se puede visitar un pequeño museo de sitio, con la impactante vista de varias momias y utensilios encontrados hace casi 90 años en un lugar cercano, y que bien podrían ser de origen Paracas, Tiahuanaco o Huancallahuain, una antigua etnia local.

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Saliendo del pueblo río arriba, las cascadas de Cabracancha son la primera impresión positiva que nos indica que vamos por buen camino. Apenas terminando de admirarlas, se puede cruzar el río en puentes de calicanto estilo colonial, para llegar a la orilla opuesta, zona en que algunos visitantes realizan fogatas y acampan.

De ahí parte un pequeño camino en ascenso que en apenas contados minutos nos lleva al mirador de Huachacaca. Perfecto para un atardecer tranquilo, estar en silencio o una buena conversación (sea con alguien más o uno mismo) y tener una buena panorámica .

Para los hikers y trekkers

Para caminata y trekking hay hasta tres rutas con niveles de dificultad que van de fácil a moderado, y que tienen en común escenarios del río Cañete en todo su esplendor. Aquí se puede sólo mirar, que ya es bastante gratificante, pero también se puede acampar, pescar, incluso algunos lugares practicar ciclismo de montaña y deportes acuáticos como kayak.

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La noche de Huancaya

Ya de noche, cuando la temperatura baje hasta obligarnos a no dejar ni siquiera el rostro descubierto, salir a contemplar un cielo estrellado de sierra, nos recuerda que estamos más arriba, más cerca del cielo. Y que aquí hay menos interferencias entre nosotros y la naturaleza.

La noche nos obliga también a tener un buen equipo de acampada y bolsas de dormir especiales para soportar el frío de estas alturas, sobre los 3 mil metros sobre el nivel del mar. Eso, si la opción elegida ha sido acampar. En nuestro fin de semana observamos un gran grupo de estudiantes y familias con vehículos propios acampando, con fogatas, e infaltables bebidas, para calentar una noche larga.

Para quienes prefieren un hospedaje con ducha caliente y muchas frazadas en la cama, en Huancaya pareciera haber muchos, y he aquí una sorpresa inesperada del viaje. Muchas de las casas que han sido adaptadas como hospedajes permanecen cerradas, pese a haber una cierta demanda. La mayor parte de visitantes terminan llenando dos o tres hoteles pequeños, en los que un buen número de habitaciones comparten baños.

El hospedaje comunal no funcionaba. El hotel municipal estaba algo descuidado y no había una persona encargada de forma permanente – o al menos así dio la impresión. En definitiva, no hay opciones para quienes buscan mayores comodidades. El manejo de los negocios no es óptimo y urge apoyo para que se brinden mejores servicios, ya que el potencial del sitio es enorme.

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Para comer

En cuanto a la alimentación, hay condiciones similares a lo del tema del hospedaje. Restaurantes pequeños, que funcionan en casas. La mayoría ofrecen trucha, y una lista de platos a la carta que incluye lo más solicitado por turistas nacionales: infaltables como el caldo de gallina, lomo saltado, arroz a la cubana, por mencionar algunos. Algunos también estaban cerrados.

Pero eso sí, una buena trucha fresca, no ha de faltar en el plato de ningún visitante. Salvo que no le guste…

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Camino a Vilca

Subiendo ya hacia el pueblo de Vilca, la carretera sigue siendo un punto de impresionantes vistas de paisajes como las cascadas de Carhuayno y de la laguna de Huallhua. Imposible no detener el vehículo por mucho rato para admirar este lugar.

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Ya en Vilca (3806 msnm) descubrimos que, conforme más lejos estamos de las grandes ciudades, más tranquilas y pequeñas las poblaciones.Vilca también está a orillas del río y en sus alrededores también se forman más bellas cascadas, más lagunas y más bosques. Fue territorio de los antiguos willkas (que significa “sagrados”), antecesores de los incas en esta zona, quienes hablaban lengua jaqaru y tenían en estas alturas un centro ceremonial importante en honor al apu Pariacaca.

Caminatas de altura

Se pueden conseguir caballos para pasear, sin embargo es bueno decir que las principales rutas de los alrededores son bastante accesibles, teniendo siempre en cuenta la altura y el cansancio que ésta produce a quienes no tienen costumbre, ya que estamos a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar. También hay que considerar que a ciertas horas las temperaturas descienden aquí dramáticamente.

Cerca de Vilca, está un bosque que los lugareños han bautizado como el Bosque del Amor, en el que habita la especie de árbol que llaman Karkac (Escallonia Myrtilloides). Entre sus desniveles, baja el río en colores y contrastes espectaculares. Hay escenarios aquí que atrapan y hacen desear volver y reencontrarnos con las sensaciones que nos brindan.

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Otra vista espléndida es la que encontramos en el mirador de Cantagallo. Ese es el nombre del cerro que domina la altura del pueblo de Vilca, considerado sagrado desde tiempos en los que nacen las leyendas. Hay que subir desde un camino señalizado, y luego de veinte minutos  – con sus descansos necesarios – una vez arriba se puede observar muy bien el valle, las montañas y todo el paisaje del lugar.

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El turista promedio

Casi podría decirse que Huancaya está de moda. Se oye hablar de este lugar con frecuencia entre los habitantes con afanes viajeros que esperan la mínima oportunidad para escapar del gris techo de la capital a un destino no muy lejano, soleado de día, con bonitos paisajes y cielos estrellados en las noches.

Sin embargo, pocos hablan de la Reserva Nor Yauyos Cochas. Menos aún saben que Huancaya, el famoso destino de escapada de fin de semana, se encuentra en el corazón de esta área protegida.

Para muchos de quienes vienen, volver a tener la certeza de que el cielo es realmente azul, ya es una maravilla. Como lo es también escuchar aves cantando, sentir el olor del campo, ese olor que no se siente en la ciudad.

Sí, en la ciudad. Pues la mayoría de turistas que vienen a Huancaya y Vilca, en el corazón de la zona reservada Nor Yauyos Cochas, provienen de la capital. Aún son raros y escasos los extranjeros que llegan hasta aquí, y aún no hay una oferta suficiente de servicios que se adapte a las particulares necesidades de ese tipo de turismo. Por ese lado, lamentablemente – hay que decirlo –  tenemos un gol en contra…y un reto por cumplir.

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Turista ¿ideal?

Por ahora es una gran oportunidad aprovechar este destino turístico, que se ha especializado en recibir visitantes de la capital, de fin de semana, turistas que contratan un recorrido «todo incluido» y salen en bus de Lima, con itinerarios establecidos y un guía que controla los tiempos y hace paradas en lugares ya previstos.

Aunque sea ese tipo de viajero que invierte la mayor parte del tiempo en usar el móvil y el selfie stick, (cada quien hace con su tiempo y en su viaje lo que mejor le parece mientras no maltrate el entorno) que en disfrutar el lugar y vivir el momento, igual deja una ganancia para los locales y se convierte en un dinamizante de la economía.

Pero ojo con el turista con mala actitud. El que ensucia, que maltrata, que no es amable pero exige amabilidad, que viene con aires de superioridad. Las personas de zonas rurales, aún con su escasa educación, pueden ser amables en su mayoría si somos cordiales con ellos. En ese sentido, hay mucho que hacer en nuestro país, modales, educación, maneras…y eso se observa claramente cuando vemos el comportamiento de muchos turistas nacionales. Las cosas como son.

Otro grupo importante de visitantes son quienes vienen en movilidad propia. Ellos por lo general, vienen en camionetas 4×4, lo que les permite explorar un poco más allá de los pueblos, aprovechando la red de caminos existente. Algunos se quedan también en algunas zonas delimitadas para camping en las afueras de Huancaya, muy cerca de las cascadas.

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La calidad de los servicios, a tener en cuenta

Casi todos los medios y publicaciones en línea hablan de las maravillas de Huancaya y la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. Bueno, no es para menos pero también es necesario decir de los enormes retos para el desarrollo de un verdadero turismo ecológico y sostenible dentro de esta reserva.

La página ¿Y tú qué planes? del MINCETUR, que promueve el turismo interno, da claros alcances de los atractivos de la zona, indicando además, muy discretamente, que los hospedajes tienen  – muchos de ellos – baños comunes y carecen de algunos servicios (como agua caliente, por ejemplo)

Sería interesante promover servicios de calidad y con valor agregado (hospedaje, alimentación y actividades) para poder ir pensando en crecer. En recibir un turismo que no necesariamente va a exigir sofisticación, sino que por el contrario, valora la higiene, el buen gusto, la AMABILIDAD, la sencillez, la conservación del entorno, la cultura y por supuesto la comodidad. El sólo hecho de que sea complicadísimo conseguir habitaciones con baño propio en todo Huancaya ya es sintomático de lo que falta por hacer.

Y no hablamos de construir edificios ni estropear la belleza del entorno y de los poblados llenándolo de hoteles de fierro y cemento con vidrios polarizados. Lo que hay que pensar es en crecer conservando el paisaje, los recursos y la cultura locales y sobre todo: integrando y capacitando a la población local. Esa es la clave. Una población consciente de lo que tiene y lo que puede hacer para aprovecharlo de manera más eficaz.

No todo se trata de magnates inversionistas o chinos con muchos dólares para desarrollar infraestructura turística de calidad en zonas con potencial en el país. Este es un caso de los muchos que hay a lo largo y ancho de un país que es (no lo olvidemos) ¡megadiverso! Hay que capacitar a las personas. Pero bueno, de a pocos se avanza.

La naturaleza aquí es protagonista. Hay que seguir cuidándola y procurando ser parte del «equilibrio en lo creado»

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Cómo llegamos

  1. El acceso de carretera más conocido es el que parte de la ciudad de Cañete, y luego pasa por Lunahuaná para continuar un ascenso por una vía asfaltada con muchas curvas y bastante angosta. El asfalto termina en un poblado llamado Tinco Alis (ya un par de horas antes de Huancaya), y desde ahí el ascenso es por una carretera afirmada. El recorrido dura unas 6 ó 7 horas.
  2. En teoría, de Lima es más cerca llegar aquí por la carretera central (290 km vs 322 que se recorren por la ruta de la Panamericana Sur) Hay que pasar la Oroya hasta Pachacayllo, y desde ahí recorrer 72 kilómetros de vía afirmada hasta Huancaya vía Vilca. Pero esta ruta es aconsejable para vehículos 4×4. Además, ingresando por esta zona (kilómetro 43 de la carretera central) se puede visitar Canchayllo, y el bosque de puyas raymondi.
  3. Desde Huancayo (Junín) también hay una carretera que después de 120 kilómetros permite legar directamente a Tinco Alis, a menos de media hora de Huancaya. Incluso llama la atención que desde Huancaya a Huancayo (unas 2 a 3 horas aproximadamente) hay movilidad más frecuente que de Huancaya a Lima.

 

Transporte público

  • De Lima a Cañete hay buses cada 10 minutos en algunas empresas. Hasta ahí, van 2 horas y media de viaje. Luego, hay que ir a Yauyos desde El Imperial (5 minutos más hacia el este desde Cañete, hay autos colectivos y combis todo el día).
  • Desde este poblado hay movilidad hacia Yauyos (3 horas de viaje) y de ahí hacia Huancaya otros 40 minutos. El costo promedio de este viaje sería unos S/50 soles.
  • La movilidad directa de Huancaya a Lima, hasta Cañete e incluso Yauyos es muy escasa y suele partir temprano en la mañana, con escasas posibilidades el resto del día.
  • Como mencionamos anteriormente, de Huancaya a Huancayo (3 horas de viaje) sí hay mayor frecuencia de salidas, en automóviles y combis.
  • De Huancayo también es posible encontrar “cúster” en horas de la mañana, que salen desde el parque del sombrero, hasta Yauyos, cruzando la reserva.
  • Para la ruta de Tanta, si se desea llegar en transporte público, la ruta a seguir es por Jauja y el medio será cúster o camión. El precio promedio es S/12.00.

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7 pensamientos sobre “El lado bonito de Lima se llama Nor Yauyos Cochas

    1. ecoprensa Autor

      a Usted muchas gracias! por sus aportes en la exploración y divulgación de nuestras maravillas naturales y en la formación de peruanos que aprecian y cuidan la diversidad de nuestro país

  1. Johne669

    It is really a nice and helpful piece of info. Im glad that you shared this helpful information with us. Please keep us up to date like this. Thanks for sharing. edeaaffackfb

  2. Virtual Private Server

    Thomas Patterson, en su conocida secuencia de fases del desarrollo ceramico, ubico al estilo Blanco sobre Rojo o Miramar en cuatro fases, anteriores a las de la Cultura Lima. Las excavaciones han sacado a la luz restos de ollas casi globulares, con cuello corto, de abertura dilatada y casi convexa.

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